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¿Cuál es el secreto de la gente que habla muchos idiomas?

Hola, me llamo Nacho y estoy aquí para ayudarte a salir del Purgatorio del Nivel Intermedio en español.

Acabo de volver de una conferencia de políglotas en Islandia y en este vídeo quiero compartir las cinco conclusiones que he sacado de este evento y cómo las puedes utilizar para mejorar tu español.

Si entiendes casi todo lo que estoy diciendo, necesitas un reto más difícil que simplemente escuchar de forma pasiva.

Así que en este vídeo vamos a ejercitar la escucha activa.

Para que le saques todo el provecho que puedas, de vez en cuando voy a pedirte que repitas una frase.

Por ejemplo, la que acabas de oír.

A ver si eres capaz de repetirla en voz alta de memoria. Pon el vídeo en pausa e intenta rellenar los huecos por tu cuenta.


Antes de repetir la frase entera, vamos a ver los huecos uno a uno:

Para que le saques todo el provecho…

«Saques» es un subjuntivo del verbo «sacar», que significa «extraer». Y «provecho» significa «beneficio» y de ahí viene el verbo «aprovechar».

O sea que «sacarle provecho a algo» significa «aprovecharse o beneficiarse de algo»

…todo el provecho que puedas…

«Puedas» es un subjuntivo del verbo «poder»

…de vez en cuando voy a pedirte que repitas una frase.

Ahí estamos utilizando «ir a + infinitivo» para indicar una acción futura, pero también podríamos utilizar el futuro de pedir: «te pediré».

En los dos casos, tenemos que usar el complemento indirecto «te» para indicar quién recibe la petición.

Y para terminar, «repitas» es un subjuntivo del verbo «repetir».

Ahora que hemos visto la frase con más detalle, vuelve a intentar repetirla en voz alta.

El ejercicio que acabamos de hacer es una forma de escucha activa.

La escucha pasiva sirve para distinguir entre lo que entiendes y lo que no entiendes, y la activa sirve para distinguir entre lo que has asimilado y lo que te falta por asimilar.

La clave para poder asimilar algo que ya entiendes es ser capaz de utilizarlo, y para eso necesitas identificar su estructura.

Por ejemplo, en la frase que hemos visto, la estructura sería:

(Yo) ir a + infinitivo para que + (tú) subjuntivo

En el ejemplo hemos usado una coma para invertir el orden, pero la estructura sin invertir es más común.

Una vez que entiendes cuál es la estructura, puedes utilizarla para crear otras frases. Por ejemplo:

Voy a salir de la cocina para que la puedas limpiar.

La escucha activa requiere más esfuerzo que la pasiva, pero a cambio te permite aprender mucho más rápido y hablar con más fluidez.

En lo que queda de vídeo vamos a ver cinco ejercicios más: yo digo la frase y luego quito algunas palabras para ver si la puedes repetir de memoria.

Te recomiendo que busques la estructura de las frases que te cuesta recordar. Esa es la mejor forma de trabajar la escucha activa.

Bueno, y después de esta introducción, aquí van las cinco ideas que más me han hecho reflexionar desde que volví de la conferencia de políglotas en Islandia:

1. Aprender un idioma no es cuestión de talento

La primera es que aprender un idioma no es cuestión de talento.

En la conferencia había unas doscientas personas y no conocí a nadie que fuera superdotado.

Los políglotas son gente normal que disfruta aprendiendo a comunicarse en más de un idioma.

Esto no significa que no les cueste trabajo pronunciar algunos sonidos —les cuesta—, o que nunca cometan errores —porque los cometen—; significa que están dispuestos a esforzarse para superar estas dificultades.

El talento te puede dar una ventaja inicial, pero lo que de verdad importa es cuánto esfuerzo estás dispuesto a dar para conseguir lo que quieres.

2. Para aprender un idioma, lo más importante son los hábitos

La segunda idea es que para aprender un idioma, lo más importante son los hábitos.

Un hábito es una actividad que hacemos todos los días.

Si quieres estar en forma, tienes que adquirir el hábito de hacer ejercicio.

Cuando lo que quieres es aprender otro idioma, tienes que adquirir el hábito de estudiarlo.

Por ejemplo, una cosa que puedes hacer si quieres tener conversaciones en español más fluidas, es hacer escucha activa media hora todas las mañanas antes de ir al trabajo.

Te podrá parecer un hábito pequeño, pero acumular muchos de estos hábitos es el secreto de la gente que habla diez idiomas.

3. Si te cuesta mantener tus hábitos, intenta mejorar tu entorno

Tu entorno tiene una influencia enorme en tu capacidad de mantener tus hábitos.

Si vives rodeado de hispanohablantes, va a ser más fácil practicar el español.

Pero no hace falta que te cambies de país para hablar y escuchar español todos los días.

Nunca ha sido más fácil que ahora tener acceso a libros, películas, podcasts, series, música y blogs en español.

Entonces, la pregunta es: ¿qué es lo que te impide consumir más contenidos en español, o relacionarte con más hispanohablantes?

La respuesta suele ser tu entorno.

Por ejemplo: ¿Cuánto tiempo pasa desde que te levantas hasta que escuchas algo de español?

¿Cuántos intercambios de idiomas has programado para esta semana?

¿Cuántos libros en español tienes en tu móvil?

Todas estas cosas están bajo tu control.

Una vez que hayas diseñado un entorno perfectamente alineado con tus objetivos, será mucho más fácil cumplirlos.

4. No te compares con los demás, sino contigo mismo

Una de las formas más fáciles de ser infeliz es compararse con los demás.

Siempre va a haber alguien que aprenda más rápido que tú, que pronuncie mejor que tú o que hable más idiomas que tú.

Lo que no siempre sabemos es el precio que esa persona ha pagado para llegar donde está.

A lo mejor ha renunciado a una oferta de trabajo para irse a vivir a otro país, o ha dejado de ver series de televisión en inglés para practicar más en español, o se ha levantado una hora antes todos los días para tener más tiempo de estudiar antes de ir a trabajar.

Lo único que tiene sentido es comparar el esfuerzo que has hecho hoy con el esfuerzo que hiciste otro día.

¿Cuántas estructuras nuevas has aprendido hoy y cuántas aprendiste ayer?

¿Cuánto tiempo has estado hablando en español esta semana y cuánto tiempo la semana pasada?

¿Cuántos libros llevas leídos este año y cuántos leíste el año pasado?

Cuando te comparas con los demás, estás malgastando energía emocional que podrías invertir en ti mismo.

5. Hablar un idioma es mucho más que aprender una gramática

Por último, asistir a esta conferencia me ha ayudado a reflexionar sobre los motivos por los que aprendo idiomas.

No es solo por el reto intelectual de querer hacer algo difícil y conseguirlo, sino porque hablar con otra persona en su idioma nativo te permite crear una conexión mucho más fuerte.

Para mí, aprender un idioma es como hacer un viaje.

Al principio, eres un turista que mira el paisaje desde la ventanilla del autobús.

Pero con el tiempo empiezas a caminar por tu cuenta, te aprendes el nombre de las calles y te vas sintiendo más autóctono que turista.

Puede ser algo tan simple como entender la diferencia entre el indicativo y el subjuntivo, pero estos pequeños descubrimientos son los que luego te motivan a seguir explorando.


Si quieres seguir practicando, prueba con el vídeo de la semana pasada: The Best Exercise to Stop Translating in Your Head When You Speak Spanish.

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