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One of the most common problems when you’re stuck in Spanish Intermediate Purgatory is not being able to have fluid conversations. The reason might be a lack of vocabulary, pronunciation mistakes or shaky grammar. But one thing is sure to have a huge positive effect in your confidence: thinking in Spanish.

The more time you spend thinking in Spanish, the more natural it will feel to speak it. This might seem obvious, but when everyone around you is speaking English, it can be quite a challenge to stay in Spanish mode (even if it’s only inside your head).

In this video, I talk about a couple of techniques that can help you think in Spanish as you go about your day. They’re not hard to implement, but they require multiple tries. You just have to be willing to get back on the bike after you fall.

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Uno de los problemas más comunes cuando estás en el purgatorio del nivel intermedio es no ser capaz de tener una conversación en español de forma fluida: te sale mal la pronunciación, se te olvidan las palabras o te equivocas con la gramática.

Hoy vamos a ver una técnica para conseguir que las conversaciones que tengas en español suenen más naturales.

Para no ser yo el único que habla, voy a intercalar unos cuantos ejercicios de repetir frases durante el vídeo. Fíjate en cuáles son las palabras que no consigues recordar, porque esas son las que más problemas te van a dar cuando estés teniendo una conversación de verdad.

Este tipo de ejercicio requiere un esfuerzo mental considerable pero también es una de las formas más rápidas de salir del purgatorio. Así que tómatelo con calma, respira hondo y allá vamos.


Tu capacidad para hablar español de forma fluida depende de dos cosas: del vocabulario que tienes interiorizado y de la cantidad de tiempo que pasas cada día hablando en español.

Cuanto más grande sea tu vocabulario, más fácil lo vas a tener a la hora de expresarte.

En el último vídeo vimos que una de las técnicas más útiles para aumentar tu vocabulario es hacer una lista de palabras y expresiones que no conoces —o que no sabes usar— y repasarlas con cierta frecuencia.

En un lado de la hoja escribes la palabra en español y en el otro la traducción en inglés.

Y al día siguiente, lo haces al revés: lees la palabra en inglés e intentas recordar su equivalente en español.

Es una especie de simulación de lo que vas a sentir cuando estés en mitad de una conversación y quieras usar la palabra «grasshopper» o la expresión «over my dead body». Por ejemplo, para decir:

Cuando estuve en Tailandia me sirvieron un plato de saltamontes fritos que no estaba nada mal.

O

¡Si quieres cocinar una paella con chorizo, primero tendrás que pasar por encima de mi cadáver!

Algunas palabras las aprenderás a la primera y otras te costarán más. Pero la clave está en que disfrutes añadiendo palabras nuevas y repasándolas, como si fuera un juego.

Si quieres más detalles sobre la logística, te dejo en la descripción un enlace al último vídeo donde vimos varios trucos para hacer que este proceso sea más ameno.

Pero hoy, en vez de hablar de vocabulario, nos vamos a centrar en el segundo aspecto que te puede ayudar con la fluidez: la cantidad de tiempo que pasas al día viviendo en español.

Para poder hablar más en español no necesitas estar rodeado de nativos; lo que te hace falta es pasar más tiempo pensando en español.

Probablemente, uno de los motivos por los que no te sientes muy cómodo hablando en español es que durante la mayor parte del día tu monólogo interno es en inglés: piensas en inglés, escribes en inglés y todas las situaciones a las que te enfrentas ocurren en inglés.

Cuando quieres hablar de algo en español, convencer a tu cerebro para que cambie de marcha requiere mucho más esfuerzo.

Por eso, la solución es aumentar el número de conversaciones que tienes a lo largo del día en español —aunque sea contigo mismo.

Tener un diálogo interno en un idioma distinto al que se habla en tu país es un poco como nadar contracorriente (como los salmones), así que necesitas una estrategia para no dejarte llevar por tu entorno inglés.

La mejor forma de construir esta estrategia es utilizando los objetos con los que más interactúas a lo largo del día.

Me refiero a cosas como tu móvil, tu ordenador, la mesa de tu habitación o la pared de tu despacho.

O sea, objetos donde puedas pegar notitas en español o aplicaciones a las que les puedas cambiar el idioma.

A primera vista esto podría parecer una tontería —porque no es que vayas a aprender muchísimo vocabulario simplemente por usar la versión española de Facebook—, pero sirve como recordatorio constante para no olvidarte de pensar en español.

Al principio puede resultar poco intuitivo, pero es precisamente esta sensación de incomodidad la que tienes que superar para poder tener conversaciones más fluidas con nativos.

Cuanto más practiques por tu cuenta, mejor te saldrá cuando estés en directo.

Otra estrategia que puedes utilizar es escribir cosas en español que normalmente escribes en inglés.

Por ejemplo: la lista de la compra, tus eventos del calendario, o las cosas que te apuntas en el móvil para que no se te olviden.

Escribir nos obliga a ir más despacio, pero también nos da tiempo para arreglar esos pequeños errores que se nos suelen colar cuando estamos hablando.

La última estrategia que te recomiendo es que recuerdes que después de consumir hay que producir.

Cuando estás viendo un vídeo o escuchando un podcast en español, es muy fácil quedarte en modo espectador.

Tu cerebro es capaz de asimilar la información, pero cuando intentas utilizarla para comunicarte te das cuenta de que te falta práctica.

Para no pasar demasiado tiempo consumiendo sin producir, está bien que de vez en cuando repitas la última frase que has oído —como estamos haciendo aquí—, o que respondas con tu propia frase, como si estuvieras teniendo una conversación de verdad.

La experiencia de tener un monólogo interno te puede servir de motivación para aprender un montón de palabras nuevas.

Cuantas más aprendas por tu cuenta, menos tendrás que esforzarte cuando estés hablando con otra persona.

Bueno, espero que aproveches la inercia de este vídeo para pasar los próximos quince minutos o el resto del día pensando en español.

Llena tu casa de notitas, cambia el idioma de tus aplicaciones y recuerda que después de consumir hay que producir.

Si quieres repasar alguna de las expresiones que he utilizado, ve a itsnachotime.com/monologue para ver la transcripción de este vídeo.

No te olvides de suscribirte al canal y escríbeme un comentario si te ha gustado el vídeo de hoy.

Un abrazo y nos vemos en la próxima.

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