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When you’re consuming Spanish in written or spoken form, it’s easy to fall into Spectator Mode and spend hours listening or reading without actually producing any Spanish. The best way to avoid this trap is by creating: repeating out loud the content you’re consuming.

The first time you repeat a whole sentence, you’ll be using your short term memory. This means that a few seconds later, you’ll have probably forgotten most of the sentence. After you try to repeat it a couple of times, something interesting happens: you’re able to remember the words you’re familiar with, but there is always a few that keep slipping. Several repetitions later, you have no problem repeating the whole sentence from memory; in fact, it’s so internalized that you can still remember it an hour later.

Getting to that point isn’t easy, but it can be incredibly rewarding. By always working at the boundary of what you’re capable of, and getting immediate feedback after each attempt, you give your brain all the tools it needs to improve. This constant challenge is at the core of deliberate practice.

In the following video, I help you go through this process sentence by sentence. To make the process of sentence recall easier, I’ve given you a few words and left the others blank. Think of them as training wheels until you can close your eyes and translate and remember the whole sentence without any extra help.

¿Se dice: «Era muy divertido o fue muy divertido»? ¿«Íbamos por la calle o fuimos por la calle»?

Cuando queremos contar una historia sobre algo que ya ha ocurrido, solemos utilizar dos tiempos verbales:

– el pretérito imperfecto (yo paseaba, nosotros comíamos y ellas dormían), y

– el pretérito perfecto simple (yo paseé, nosotros comimos y ellas durmieron).

Aunque los dos son pretéritos, para no liarnos con los nombres, me voy a referir a ellos como el imperfecto y el pretérito.

Supongo que no soy el primero que te habla sobre las diferencias entre estos tiempos verbales. Pero, ¿por qué sigue siendo un reto utilizarlos correctamente?

Yo creo que el problema viene de que se nos da bien acumular información, pero no siempre sabemos cómo ponerla en práctica.

La regla general es muy sencilla: el imperfecto describe la escena y el pretérito informa de lo que ocurre.

La dificultad está en ser capaz de implementar esa regla con todos sus matices.

Vamos a ver un par de ejemplos.

Ese día hacía mucho calor y la gente tomaba el sol en el parque, pero yo tenía que ir a trabajar.

Hacemos otra y luego las comentamos:

Quería hablar contigo, pero no sabía si te venía bien en ese momento o si estabas ocupada.

Lo que tienen en común estas dos frases es que describen una escena congelada en el tiempo. Pero, para que sea una historia de verdad, tiene que ocurrir algo.

Y esa es la función del pretérito.

Hacemos lo mismo de antes —yo te doy el infinitivo y tú conjugas el pretérito:

Ayer fue mi cumpleaños y organicé una barbacoa en mi casa. Vinieron un montón de amigos y estuvimos de fiesta hasta las mil.

Aquí va otra:

Cuando salí del cine, vi a Elena de lejos y me acerqué a saludarla. Hablamos un poco de todo y al final la invité a tomar un café.

Ahora sucede lo contrario: tenemos información sobre lo que ha ocurrido, pero no sabemos nada del contexto.

Lo más común no es usar frases que únicamente describan la escena o que solo informen sobre lo que ocurre, sino combinar la descripción y la información en la misma frase.

Vamos a hacer el mismo ejercicio de antes, pero ahora intenta adivinar qué es lo que se describe y qué es lo que ocurre:

Eran las seis de la mañana y estaba a punto de volver a acostarme, pero justo en ese momento me llegó tu mensaje.

En esta frase, primero describimos la escena y luego informamos de lo que ocurrió. También podríamos hacerlo al revés, pero el énfasis cambia un poco:

Cuando me llegó tu mensaje, eran las seis de la mañana y estaba a punto de volver a acostarme.

Vamos con la última:

Cuando vi que Pedro entraba en la tienda, decidí que no quería hablar con él. Así que mientras tú lo distraías, yo me escapé por la ventana.

Esta frase demuestra que conocer la regla general es mucho más sencillo que saber aplicarla.

Por ejemplo, uno de los matices del pretérito es que lo que ocurre no tiene por qué ser una acción. «Vi» es un tipo de percepción y «decidí» es el resultado de un proceso mental.

Otro de los matices es que a veces la distinción entre el imperfecto y el pretérito es subjetiva. Por ejemplo, en vez de «Cuando vi que entraba en la tienda […]» podríamos decir «Cuando vi que entró en la tienda[…]». Depende de si queremos hablar del momento preciso o de la acción en general.

Memorizar una regla que describa todos estos detalles no es una buena estrategia. Lo mejor que puedes hacer es asimilar frases y poco a poco ir descubriendo estos detalles por tu cuenta. Con el tiempo irás acumulando nuevos puntos de referencia y elegir entre el imperfecto y el pretérito se convertirá una decisión automática.

Repeat until you’ve mastered it

The point of this exercise is to help you internalize sentence structures that you’re not familiar with. By listening to the native audio, reading the transcription, and repeating each sentence from memory, you’re activating different parts of your brain and creating multiple reference points.

The work that you put in now will be a huge help when it’s time to have a real conversation.

If you want to practice more, try last week’s video: What’s the Best Way to Improve My Spanish Grammar?.

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