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When you’re consuming Spanish in written or spoken form, it’s easy to fall into Spectator Mode and spend hours listening or reading without actually producing any Spanish. The best way to avoid this trap is to repeat out loud the content you’re consuming.

The first time you repeat a whole sentence, you’ll be using your short term memory. This means that a few seconds later, you’ll have probably forgotten most of the sentence. After you try to repeat it a couple of times, something interesting happens: you’re able to remember the words you’re familiar with, but there is always a few that keep slipping. Several repetitions later, you have no problem repeating the whole sentence from memory; in fact, it’s so internalized that you can still remember it an hour later.

Getting to that point isn’t easy, but it can be incredibly rewarding. It’s almost like you have native superpowers. By always working at the boundary of what you’re capable of and getting immediate feedback after each attempt, you give your brain all the tools it needs to improve. This constant challenge is at the core of deliberate practice.

In the following video, I help you go through this process sentence by sentence. To make the process of sentence recall easier, I’ve given you a few words and left the others blank. Think of them as training wheels until you can close your eyes and translate and remember the whole sentence without any extra help.

No sé si también te pasa a ti, pero a mí, cuando voy de copiloto en un coche, me cuesta muchísimo prestar atención al recorrido. Aunque me hayan llevado mil veces al mismo sitio, no soy capaz de indicarle al conductor cuándo tiene que girar. Para poder recordar cómo se va a un sitio, necesito ser yo el que conduce.

Y con los idiomas pasa un poco lo mismo. Para mí, pronunciar una frase es como callejear por una ciudad con un montón de calles torcidas, aceras resbaladizas y callejones sin salida. En inglés, por ejemplo, si no presto atención cuando estoy pasando por la esquina «these previous videos», patino y acabo diciendo «this previews vee deos».

Cuando la ciudad es el italiano, donde más tropiezo es en la cadencia de la frase, porque es completamente distinta al ritmo que usamos en español. Por ejemplo, en español, la entonación al final de la frase suele ser plana. En cambio, en italiano, lo normal es subir un poco antes para poder bajar al final. En la metáfora del mapa, esto sería como tener que recordar no solo todos los giros, sino también qué lado de la acera es el correcto para cada calle.

Pero, al fin y al cabo, esto es lo divertido de aprender un idioma, ¿no? Darse cuenta de un nuevo detalle cada vez que pasas por el mismo sitio.

Por eso prefiero estudiar frases largas a frases cortas. Las frases cortas son más fáciles de digerir, pero también son más aburridas. Son como fotos de distintos lugares de la ciudad, sin ninguna relación entre ellos.

Al principio, las frases largas son más difíciles de estudiar, pero luego se vuelven mucho más entretenidas porque cada giro forma parte de una historia.

El reto está en internalizar cada uno de estos giros. Cuando escuchas una frase pronunciada por un nativo, te puede dar la impresión de que la has entendido perfectamente. Pero cuando intentas repetirla, dejas de estar tan seguro de un montón de cosas:

—¿Estar seguro ‘sobre’ o estar seguro ‘de’?

La primera vez que intentes repetir una frase larga, es probable que te pierdas y acabes girando a la derecha cuando tenías que haber girado a la izquierda.

Pero justo ahí está la clave: en darse cuenta de que te has perdido y en volver a comprobar el mapa. Cada vez que te das cuenta de un error, estás reduciendo la posibilidad de volverlo a cometer.

Está claro que trabajando con frases largas te vas a perder más veces que con frases cortas, pero a la larga vas a aprender mucho más.

Cuando estás leyendo un libro o escuchando un podcast, es como si fueras de pasajero en un coche. Estás disfrutando del paisaje, porque lo entiendes casi todo, pero no estás aprendiendo tanto como podrías si te pusieras a leer en voz alta o si intentaras repetir lo que acabas de oír.

Para dejar atrás lo más rápido posible el purgatorio del nivel intermedio, dedícale todo el tiempo que puedas a perderte y a volver a encontrar tu camino.

Ya verás como un día no tendrás ningún problema en ir de una punta de la ciudad a la otra con los ojos cerrados.

Repeat until you’ve mastered it

The point of this exercise is to help you internalize sentence structures that you’re not familiar with. By listening to the native audio, reading the transcription, and repeating each sentence from memory, you’re activating different parts of your brain and creating multiple reference points.

The work that you put in now will be a huge help when it’s time to have a real conversation.

If you want to practice more, try last week’s video: La compra.

Get out of Intermediate Purgatory

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